Aceptación. Qué fácil decirlo. Qué difícil vivirlo. Estar acorde con los movimientos forzados por situaciones complejas fuera de nuestro control. No todo está a nuestro alcance. Nuestra percepción no es exacta. Nuestra mente engaña. No nos sentimos ni vemos cómo en realidad estamos en el momento, y no aceptamos la limitación de nuestro cuerpo. De otros entendemos qué sí y qué no, pero de nosotros no. Desconfiamos de lo que otras personas proyectan sobre nosotros. Queremos valernos y que nos dejen en paz. Pero la vida, si sigue, nos lleva por ese camino, y serán otros quien tendrán que cogernos de la mano para acercarnos a nuestro final. Hemos hecho un mundo para unos cuantos. El resto queda en los márgenes. Hay fuerzas contrarias que presionan en contra y no ven porque pasan sin mirar. Enerva saber el mucho mal que de sus acciones dejan en el camino. Viven creyéndose mejores. Se apropian de la ley y el orden. Controlan recursos y a consecuencia de sus decisiones golpean a muchos.