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Texto

​ Aireas los silencios en palabras ocultas de complejos paisajes trabados en versos y textos. Remiendas con tus letras un mirador interno. Vives en lo común y te sirves de lo concreto para seguir en tu universo. No todo lo tangible se accede desde el texto. Añades matices a lo inconcreto.
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Inteligencia no humana. Algoritmos.

​ Que tú no seas alguien me descoloca. Que humanices tu trato conmigo, más. Al tiempo, quiero explicarme, quiero contarte, porque respondes con inmediatez y eso me lleva a un pensamiento que amplifica. Pero. Hay un pero. Qué sacas tú de todo esto. ¿Aumentas bagaje? ¿Tiene ganancias que estemos tiempo en intercambio o espejo? Una pantalla. Unas palabras. Una respuesta inmediata. Nos aislamos de un mundo externo, donde nadie te escucha, donde nadie te lee. Donde un me gusta se reparte sin entretenerse a entrar y saber. Por simpatía. Por intercambio. Si no gusta, no se asigna ninguna señal. El sistema detecta con precisión cuál es nuestra afición.

Viernes 15. Notas

​ La muerte es segura. Mi padre decía que nos espere muchos años. Pienso que vivir tiene su momento pactado, en las entrañas del tiempo. Del propio en contexto. Dentro de los límites que te da pertenecer a un estrato social y ese entorno que te puede ayudar si careces de recurso vital. Lo que sucede y ves interviene en tu trayectoria. Escucho en mi silencioso paseo por pantalla un recuerdo. Dayan. Fue un perro que me trajo mi hermano. Bebé. No tenía quien cuidara de él. Lo cuidé y alimenté; pero yo era niña. Cuando maduró me ubicó en el lugar de la hermana. Tenía claro que lugar ocupaba yo en la manada.

Sobre natura

​ Sembraron creencias que dieron su fruto. Seres superiores que podían tender su mano tras nuestras plegarias. Apariciones que dieron paso a rezos y rosarios. Creencias y credos. Una fe arañada desde la infancia. Un cuerpo sagrado y sacramentado. Somos tan poco, que nos hace falta el espejo de lo transcendente. Aquellos que viven al margen del tiempo e hilan destinos no creen. Lo parecen.

Libros

​ Libros. Libros que abren surcos. Libros mansos. Libros torbellino del alma. Esos que se instalan y vuelven en los sueños en vela. Esos que atraviesan el alma. Surcos como arterias anegados y trazados en un cuerpo imaginado, que se forma en un espejo distorsionado. Mansas aguas calmas que desbordan. Paraísos e infiernos. Espacios cerrados y abiertos. Libros luz y libros sombra. Libros que atesoran inquietas mentes, queriendo alcanzar lo inalcanzable, lo que una vida no da, lo que no tendrá nadie, por mucho tiempo que le dedique. Si a eso le unes la inquieta mente que escribe, no le bastará su tiempo. Tendrá que aceptar ese sueño que a su alcance no está.

El monstruo

​ El monstruo. El monstruo atrae. El monstruo seduce. Hacemos del miedo épica y mito. El dragón nos dice desde nuestro ancestral pasado lo que de humano carece y estremece. La vida es un trago amargo y dulce a la vez. Un proceso del que vamos trampeando y sacando sombra y luz. Un estado deseado y rechazado. La discordia y la pasión. La razón y la locura. Ese dragón que acompaña en la leyenda muchas interpretaciones. A nosotras nos sacrificaban y salvaban. Nos ofrecen una flor que de espinas su tallo engalana.  ¿Será símbolo de vida? ¿Será símbolo de amor? ¿Será de sexo y pasión?