La mirada duele cuando en su gesto ves que no aprecia tu existencia.
El monstruo que llevas dentro se revela.
Amarga existencia.
No miras para no ser vista.
Escondes tu persona tras un muro inexistente, y caminas entre minas.
El mundo hace que te reproches ser quien eres, cuando serlo no corresponde a tu elección.
No necesitas ser deforme.
Bastará que en su mundo no te quieran.
No te acepten.
Por el color de tu piel.
Por tus olores.
Por tu traje y calzado.
Por tu gesto.
Comentarios
Publicar un comentario