Libros. Libros que abren surcos. Libros mansos. Libros torbellino del alma. Esos que se instalan y vuelven en los sueños en vela. Esos que atraviesan el alma. Surcos como arterias anegados y trazados en un cuerpo imaginado, que se forma en un espejo distorsionado. Mansas aguas calmas que desbordan. Paraísos e infiernos. Espacios cerrados y abiertos. Libros luz y libros sombra. Libros que atesoran inquietas mentes, queriendo alcanzar lo inalcanzable, lo que una vida no da, lo que no tendrá nadie, por mucho tiempo que le dedique. Si a eso le unes la inquieta mente que escribe, no le bastará su tiempo. Tendrá que aceptar ese sueño que a su alcance no está.